jueves, 1 de octubre de 2009

UNA FOTO CON HISTORIA


Sentados a la barra del bar una mañana del pasado verano, me contó Pedro José García que había en su casa una fotografía “con historia”,en la que estaba mi madre con otras mujeres del barrio de la Carretera. Tuve ocasión, días después, de preguntar a su hija Esther cuál era la historia de aquella foto en la que estaba mi madre. Esther me la trajo enseguida; la tenían enmarcada y colgada en algún lugar destacado de su casa.
Es la fotografía que precede a este comentario, naturalmente. La historia de la foto no era otra que, en cierta ocasión -debe de hacer treinta años, o quizá alguno más-, pasó por la carretera un señor extranjero, que al ver el grupo de personas mayores con la rueca de devanar madejas, no tuvo mejor ocurrencia que tirarles una fotografía, con la promesa de enviarles una copia cuando llegase a su país.
El extranjero en cuestión cumplió con su palabra. Un buen día, a nombre de Pedro José García o de Carmen Sáez, su recordada esposa, llegó el sobre con la prometida foto. Es una imagen que desprende paz y que al verla me conmueve. De las personas que aparecen sólo vive una: Eulalia, bastante fastidiada actualmente, por cierto, debido a su avanzada edad. Es la que figura en el lado derecho según miramos la fotografía. Las demás personas son, de izquierda a derecha: la suegra de Félix Hortelano, que en paz descanse; Carmen Sáez, la esposa de Pedro José; Justina, mi madre; el Tío Andrés Díaz; mi tía Elisa, y Eulalia Moya.
Esther me permitió sacar una copia de la foto, y por mi parte le prometí darla a conocer en este escaparate al mundo que es mi blog de Olivares. Lo hago con mucho gusto. Misión cumplida.

martes, 15 de septiembre de 2009

LAS CRUCES DE LA CARRETERA


La fotografía, en calidad bastante deficiente, la tomé siendo muchacho allá por los primeros años de la década de los sesenta. No sé si quedará alguna foto más de las cruces que a un lado y al otro del camino nos solían sorprender a la salida del pueblo, viajando por la carretera de la Almarcha. Consultados algunos de los más viejos del lugar, me han informado de que existieron por lo menos siete. Eran parte de nuestro paisaje. Sólo recuerdo tres de ellas: las dos juntas que hubo cien metros más allá de la Casilla de Pajarito (una es la que aparece en la imagen), y otra tercera en la cuesta del Tesorillo, la llamada Cruz de Marino, que, según el decir de la gente, era algo así como el testimonio de un crimen perpetrado allí y no falto de misterio: En la cuesta del Tesorillo/ está Marino sentado/ con el cigarro en la boca/ y la cerilla en la mano/. Las dos primeras cruces evocaban a personas con nombre y apellidos, asesinadas en aquel mismo lugar el día 20 de septiembre de 1936. (D.León García López. Mártir por Dios y por España + 20-9-1936. De 68 años. Recuerdo de su esposa y hermanos. R.I.P. Padre nuestro). Este era natural de Santa María del Campo Rus, casado, de familia pudiente, daba trabajo a varios hombres y mujeres del pueblo. Después de muerto fueron incautados todos su bienes. La otra cruz, cuya foto no conservo, aparecía en memoria de Nicolás Alfaro López, de 43 años, casado y padre de tres hijos, natural de El Cañavate, labrador; había sido militante de partidos católicos, lo que le llevó a la muerte.
Un día, ignoro por qué, desparecieron las cruces sin que se sepa adonde fueron a parar ni quién mandó quitarlas. Pudo ser un acierto, si con ello se pretendía borrar el recuerdo de aquella locura que fueron los tres años de cruel enfrentamiento entre españoles, que se saldó con casi un millón de muertos. Pero, sea como fuere, el hecho contrasta con la llamada Ley de la Memoria Histórica, promulgada por nuestro Gobierno en un intento -pienso que equivocado- de reavivar el rescoldo de los hechos y de las abominables consecuencias de aquellos años, así como de los inmediatamente posteriores al final de la guerra, los de la llamada represión franquista, que nada bueno aportaron, sino dolor y desolación, a la sociedad española tanto de una como de otra ideología política.

jueves, 20 de agosto de 2009

LAS FIESTAS DEL SANTO NIÑO


Más de veinte fotografías del Santo Niño en artísticos estandartes, se han podido contar en ventanas y balcones por las calles del pueblo durante las fiestas patronales que acaban de concluir. Quizás haya sido esta la particularidad más significativa de la presente edición, a la que en todo caso habría que añadir como nota negativa y fuera de lo acostumbrado la no apertura del bar de temporada “La Cuadra”, así como la cogida con carácter grave del novillero encargado de la lidia en el segundo toro de la tarde del martes.
Por lo demás, las fiestas han sido unas fechas como esperábamos, agradables, que han permitido reencontrarnos con paisanos a los que llevábamos varios años sin saludar, y en las que todo ha transcurrido dentro de la normalidad más absoluta. El programa de actos, ni mejor ni peor que en años precedentes, con la acostumbrada asistencia y participación de olivareños, entre los que considero justo destacar la comida multitudinaria final de fiestas, en nuestro inmejorable salón: el túnel bajo la carretera junto a la ermita de San Isidro, del que ya dimos cuenta en una de las primeras páginas de este blog, y que en la presente edición se ha distinguido porque, a pesar de la experiencia y el buen hacer de los cocineros, la deficiente calidad de la carne no ha complacido a nadie.
La asistencia a los actos religiosos ha sido masiva; la iglesia, habida cuenta de su extraordinaria capacidad, resultó pequeña durante la misa mayor del día del Niño, y la procesión, una auténtica manifestación de fervor acompañando por las calles del pueblo la imagen menuda de nuestro Patrón.
Resultó especialmente emotivo el canto de “La Salve” en la noche del día 15. La iglesia en impecable estado después de su restauración, la banda de música de Villamayor de Santiago amenizando el acto, y la sorpresa final que el pueblo acogió emocionado. Pues un componente de la banda de música, Emiliano Jiménez, hizo uso de la palabra ante el micrófono y se dirigió al público asistente leyendo un mensaje que considero oportuno transcribir en este comentario -para que de él quede constancia a perpetuidad-, y que decía así:

“En este momento, cuando dan comienzo las fiestas en honor del Santo Niño, quisiera aprovechar para dar gracias al Señor por haber estrechado los lazos de amistad entre el pueblo de Olivares del Júcar con nuestra banda de música, “La Juvenil Filarmónica” de Villamayor de Santiago.
Ya son unos cuantos años los que nos conocemos, desde que siendo Luis alcalde nos abrió las puertas de este pueblo, y luego vuestra alcaldesa, María, y vuestra concejala, Rosa, que retomaron aquella iniciativa con un comportamiento ejemplar hacia nosotros de parte de ellas y, cómo no, de todos vosotros. Esta razón fue suficiente para realizar el acto de hermandad el pasado mes de octubre. Una amistad que quedó sellada con la bendición de nuestro Obispo, y como testigo Él, el Santo Niño.
Se me viene a la memoria la procesión de aquel día, donde este Santo Niño, al que me atrevería a decir también nuestro Patrón, tan guapo y tan bien vestido, con esa sonrisa inocente, recorría las calles de Villamayor de Santiago dejando boquiabiertos a todos los que contemplaban en esta imagen la dulzura y la belleza de los niños. Os puedo asegurar que en Villamayor, el Santo Niño cautivó a todo el mundo, ya que no estamos acostumbrados a ver esta clase de imágenes tan dulces.
Solamente quisiera daros las gracias a vosotros, representantes y habitantes de Olivares del Júcar, por formar parte de esa ceremonia de hermanamiento celebrada aquella tarde del mes de octubre, a la que nuestro Obispo, admirado y con asombro, describió de sencilla, organizada, silenciosa, multitudinaria y solemne.
Que el Santo Niño nos conserve esta amistad, y que ésta sea cada vez más grande. GRACIAS.”
El aplauso que recibió este mensaje por parte del público asistente al acto fue sonoro, prolongado, sentido y emotivo.

viernes, 14 de agosto de 2009

PASEO ECOLÓGICO "BARRANCO DEL PILAR"



Era una necesidad urgente la de sanear el Barranco del Pilar, que como bien sabemos fue durante mucho tiempo escenario de nuestras correrías de infancia, más todavía para los que nacimos y vivimos en cualquiera de las casas de su entorno.
Pues bien; parece ser que el Ayuntamiento, aprovechando la subvención del llamado “Plan E” para todos los municipios de España, ha creído conveniente dedicar su importe no sólo a sanear el Barranco, al que vierte parte de las aguas residuales del pueblo, sino trazar y ejecutar una especie de paseo ecológico que lo recorre de principio a fin al lado de los huertos, es decir, desde la antigua fuente abrevadero del Pilar hasta el Cementerio. Está construido sobre pavimento de hormigón y tiene una anchura aproximada de dos metros. A cierta distancia unas de otras, se han instalado algunas mesas tipo merendero que permiten ser usadas por los paseantes siempre que se tenga necesidad de ellas, gozando por añadidura del regalo de la Naturaleza en tan saludable y reconocido paraje, sobre todo en los atardeceres del verano.
Se llega hasta él desde el pilón del Pilar, bajando por escaleras en rampa preparadas con ese fin, y se puede transitar cómodamente a pie a lo largo de todo su recorrido. No deja de ser una interesante aportación para el vivir diario de Olivares, que debe de estimarse en su justo valor.
Como todas las cosas, el paseo ecológico del Barranco del Pilar cuenta de momento con ciertos inconvenientes que suponemos se habrán de subsanar en la medida de lo posible, tales como la eliminación tan a la vista de los desagües que bajan desde el pueblo; o que el furor de las tormentas acabe con él a consecuencia de alguna mala nube de verano como a veces ocurre; o que los enemigos del orden (botellones, gamberreo y demás) lo tomen por suyo y puedan privar al pueblo de su posible utilización, durante esos momentos en los que apetece gozar del regalo de la Naturaleza, como un estimable don necesario y gratuito.
A los olivareños que llevan largo tiempo sin visitar el pueblo, y que haya podido calar en su mente y en su corazón el tul de la nostalgia, estoy seguro de que la simple contemplación de la fotografía que encabeza la presente página -pequeño tramo del paseo-, podrá traerles algún recuerdo lejano. Es mi deseo, y espero que os sea grato.

domingo, 26 de julio de 2009

EL POLIDEPORTIVO "FELIPE BELTRÁN"


EL POLIDEPORTIVO “FELIPE BELTRÁN”

Felipe Beltrán Domínguez está a punto de cumplir los setenta años. Excepción hecha del servicio militar, que cumplió en el Parque y Maestranza de Artillería de Madrid como asistente del teniente Escribano, rara vez ha faltado del pueblo. Felipe es el número seis de una familia de diez hermanos, y durante más de treinta años ha servido al pueblo como alguacil y eficiente empleado del Ayuntamiento; siempre refunfuñando, eso sí, pero cumpliendo con su deber sobradamente, sin que para él hayan existido horarios de trabajo ni días desapacibles para llevar a cabo su quehacer al servicio del municipio. Felipe, con su moto de escasa cilindrada de acá para allá, de un lado para otro por las calles de Olivares, ha sido durante más de tres décadas una imagen habitual.
En reconocimiento a su lealtad, el Consistorio acordó dar su nombre al flamante polideportivo cubierto, que ahí está al servicio de quienes deseen usar de él, como una obra más en favor de la juventud particularmente, y en prestigio para nuestro pueblo.
Felipe, pese a ser amigo, quinto además como dato preciso, y no sé si algún otro afecto más que me una a él personalmente, reconozco que es un tipo extraño, raro como él sólo, muy difícil de conducir. Me ha costado insistirle mucho, casi llevarlo a la fuerza hasta las eras del Pozo, para tomar la fotografía que encabeza el presente comentario. No obstante, lo conseguí, que es todo un logro. Gracias al amigo, y enhorabuena por esta distinción tan merecida.

miércoles, 22 de julio de 2009

LA CASA DE LA CULTURA


Como suelo hacer siempre que estoy en el pueblo en la temporada de verano, días atrás subí a la Casa de la Cultura para renovar mi tarjeta de socio de la Biblioteca Pública, y regalar de paso al interesante fondo de volúmenes con los que ya cuenta algunos de mis libros.
Solía pasarme por allí en veranos precedentes, sobre todo para hacer uso del servicio de Internet siempre que me era necesario. Un ejercicio al que tuve que renunciar debido al desorden reinante en aquellos momentos y a lo que consideré empleo inadecuado de la Red por los usuarios del servicio, casi todos niños. En cambio, funcionaban medianamente bien los diez o doce ordenadores que la Biblioteca posee con este fin en una sala anexa.
Las cosas son ahora distintas; ha cambiado todo. Cuida de estos servicios una asistenta responsable, el orden se respira por todas partes. Cada libro, cada enciclopedia, cada colección o cada revista, se encuentran en donde deben de estar, y el silencio es el apropiado en un establecimiento de esta clase. Se ha distribuido la semana en dos turnos distintos: dos días para jóvenes y personas mayores, y tres para uso de niños y menores; siendo posible de esta manera que cada cual disponga del servicio al menos como en realidad le gustaría, aunque tenga que acomodarse al plan marcado y al turno que le corresponde.
Pero igual que en años anteriores, he tenido que negarme al uso de tal servicio; pues ahora es Internet, o su instalación en la sala de ordenadores, lo que no responde. En este momento hay solo tres equipos en conexión a la red de los que el usuario se puede servir, y que desde la hora de apertura de la Biblioteca quedan ocupados, generalmente, por jovencitas que esperan a la puerta desde media hora antes. La potencia de línea que llega es insuficiente, lo que unido a lo anterior, hace imposible poderse servir como sería el deseo de quienes aquí están, y de quienes venimos al pueblo contando con la ventaja, o con la necesidad, de los modernos medios.
La Biblioteca Pública de Olivares cuenta con un fondo de más de 5.000 ejemplares; suficientes para quienes tengan la inquietud de instruirse en las más diversas materias del saber, de la literatura y del entretenimiento. Me consta que, salvo algunas -muy pocas- honrosas excepciones, la gente no suele usar de ella, ni entre los mayores ni entre los jóvenes, y eso se nota, y se confirma en las visitas esporádicas que se pueden hacer a la sala de lectura de tan recomendable establecimiento.
No he estado dentro de ella, pero también me consta que la “ludoteca”, con diversos juegos para niños, instalada en la planta baja del edificio, tiene un éxito sin precedentes y que funciona como debe funcionar.
El salón de actos de la Casa de la Cultura es ejemplar y cómodo, creo que hasta un verdadero orgullo para Olivares, que aconsejo se conozca y, sobre todo, que se use en beneficio del pueblo, dando fe de que la cultura es un valor que proporciona infinidad de satisfacciones a lo largo de la vida; pero que, como todo lo trascendente, debe cuidarse y acercarse a ella sin miedo y sin prejuicios. En el pueblo todos tenemos ocasión de hacerlo.

viernes, 12 de junio de 2009

BERNARDINO BUENDÍA BELINCHON


Días atrás celebró don Bernardino una misa de acción de gracias en nuestro pueblo con motivo de los cincuenta años de su ordenación sacerdotal , que si mal no recuerdo, tuvo lugar el día 31 de mayo de 1959 en Villamayor de Santiago, con motivo del Congreso Eucarístico Diocesano celebrado en aquella villa manchega.
Don Bernardino Buendía ha ejercido su labor pastoral durante el último medio siglo en las parroquias de Albaladejo del Cuende y Villaverde Pasaconsol, de Ledaña y Casas del Olmo, de Campillo de Altobuey y Paracuellos de la Vega, y finalmente en Quintanar del Rey. En la actualidad atiende la parroquia de Santa Ana en la capital de provincia.
Siempre ha supuesto un motivo de alegría volverme a encontrar, aunque haya sido muy de tarde en tarde, con Bernardino, amigo de juventud. Mis visitas al Seminario de Cuenca en las mañanas de los domingos, siendo estudiante, para pasar alguna hora en su compañía, permanecen tiernas en el recuerdo; también las escapadas al río en bicicleta para bañarnos en vacaciones; y, sobre todo, la marcha a pie por toda la Costa Brava, de Cadaqués a Barcelona, él como asesor religioso del campamento y yo como uno más de los asistentes: la visita al pintor Dalí en su casa de Port Lligat, los bailes de sardanas en las plazas de los pueblos por toda la costa, nuestro encuentro con el viejo cura de Tossa de Mar, Mosén José Soler de Morell, escritor y dibujante, y tantas vivencias más como suelen ocurrir en ese tipo de situaciones, buenas y menos buenas, me han llevado a mantener en favor de Bernardino un cariño especial y permanente.
Con motivo de tan grata efemérides, he vuelto a estar en contacto con él a través del teléfono y del correo electrónico. Hemos recordado cosas, y hemos dado un paso adelante más intentando quitar de la memoria la pátina que van dejando los años de separación. Como persona admirada, respetada y querida por sus paisanos, no podía faltar su presencia en este escaparate al mundo de nuestro pueblo. Enhorabuena al amigo, y a Olivares también; pues siempre es un honor contar entre sus hijos con personas así.