sábado, 29 de agosto de 2015

TERMINARON LAS VACACIONES


Hemos pasado en mi pueblo natal (Olivares de Júcar) unos días, como en lo que va quedando de mi familia viene siendo costumbre. Septiembre, ya tan próximo, nos pasa el aviso de que tenemos que volver a casa, a lo ordinario, a lo de siempre, e irnos despidiendo del pueblo hasta otra nueva ocasión no demasiado lejana, cosa que posiblemente haremos dentro de unas horas. Mis paisanos se quedan en sus trabajos habituales y el pueblo reduce su número de habitantes en un doscientos o en un trescientos por cien. Ha pasado la recolección del cereal e inmediatamente comenzarán con la recogida del girasol. La cosecha parece no haber sido demasiado buena. Entre uno y otro quehacer hay quienes dedican unos días a la recogida del almendruco, como es el caso de mi cuñado Jesús.

            En la foto podéis apreciar una escena de la limpia del almendruco recién cogido del árbol de forma manual. Familiares y amistades acuden al acto de la limpia como ayudantes, es decir, a dejar el almendruco al descubierto para la venta, libre de todo tipo de malezas. Son muchos los campos de la Mancha que se dedican al cultivo, cuidado y explotación de los almendros, que pronto se convertirán en el ingrediente principal para la fabricación del turrón navideño y demás aplicaciones, previo paso por cierto tipo de maquinarias encargadas del descascarillado, labor complicada y dicen que muy ruidosa. Aunque es poco lo que se habla de él, se trata de un importante producto de exportación, siendo la comarca manchega una de las principales productoras de España. 
Aunque supongo conocéis a todos los de la foto, os diré que de izquierda a derecha son: Adora Moya, mi hermana Pili, mi cuñado Jesús, Augusto y mi prima Araceli su mujer, y Jesús hijo. Obsérvese el perfecto estado de forma de mi sobrino.
   

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