domingo, 28 de agosto de 2016

UN LIBRO DE CUENTAS DEL SIGLO XIX

   
      En mi libro sobre Olivares, publicado en 1995, con el título “El manuscrito de Bernabé Buendía” di cumplida información sobre un libro de cuentas, escrito por un erudito y prestamista olivareño de más de cien años atrás, quien a su vez daba noticias curiosas de la vida del pueblo entre operación y operación. Una actividad bastante al uso entre los adinerados de la época, los cuales se desenvolvían entre la usura y el abuso, frente a los más débiles económicamente de lugar. Por fortuna, aquello se reguló tiempo después, de manera que la actividad del posible prestamista espontáneo se convirtió en delito o, cuando menos en falta grave.


         Hoy ha caído en mis manos otro ejemplar de la misma época, similar a aquel; un totum revolutum en el que hay de todo: cuentas de préstamos y débitos, sobre todo; recetas para hacer varios tipos de galletas, y hasta un canto piadoso para la Semana Santa. Este libro se divide en dos partes, escritas en lugar y en épocas diferentes. Una primera parte la completa, hasta con cierto orden, un tal Leonardo López Villaseñor, vecino de Saelices, en donde rara vez aparece alguna de sus víctimas de Olivares, aunque las hay. Las fechas corresponden a la última década del siglo XIX. La segunda parte comienza con diferente tipo de letra, también manuscrito, pero de treinta años después. En esta segunda mitad, el prestamista, cuyo nombre no aparece por ninguna parte, centra toda su actividad en Olivares, comenzando en el años 1926 y siguientes, hasta poco antes de la Guerra Civil. Alguien, muy al final, en una de las páginas en blanco que le sobraron al segundo usuario del manuscrito, con letra más actual y sin faltas de ortografía, dejó una reseña en la que se puede leer: “Día 20 de Noviembre de 1975. Muere el Jefe del Estado Francisco Franco a las 6 de la mañana”; lo que no deja de ser chocante.
         En esta sugerente y variopinta segunda parte el desorden es total. Se ve que lo utilizan varias personas. Hay trozos escritos a pluma y trozos a lápiz. Predominan las cuentas de préstamos, tanto en metálico como en especie (trigo, cebada, paja…) Ahí me encuentro con nombres de paisanos que yo he llegado a conocer, del tiempo de nuestros padres y de nuestros abuelos, por lo que me parece incorrecto reflejar sus nombres, pues en su mayoría se trataba de deudores del desconocido personaje.

         Para su encuadernación, el primer usuario utilizó las tapas en piel repujada de un libro de la época, cuyo título era “Guía de forasteros en las Islas Baleares. 1851” De este libro saco como más interesante la situación social de nuestro pueblo hace poco más de un siglo, las marcadas diferencias entre unos y otros, predominando las economías bajas o muy bajas frente a la situación boyante de unos pocos. Al final se puede sacar otra conclusión inequívoca: que nadie, ni ricos ni pobres, vivían mejor de como vivimos hoy. En eso -y pese a lo que todavía nos falta- hemos mejorado bastante. Aquí lo dejo.